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Gestión del EPP en la empresa: 10 errores frecuentes y cómo corregirlos

Operario leyendo errores en la gestión del EPP

Comprar buenos elementos de protección personal es solo la mitad del trabajo. En el mostrador vemos empresas que invierten en equipos certificados y, aun así, tienen el casco que nadie reemplazó, los filtros guardados hace dos años en un cajón o el mismo guante «para todos» en puestos que no tienen nada que ver entre sí. La otra mitad, la que casi nadie mide, es la gestión: quién entrega el EPP, cómo se registra, cuándo se repone y quién controla que se use bien.

En esta nota repasamos los 10 errores de gestión más frecuentes y, sobre todo, cómo corregir cada uno. Si todavía no tenés claro qué entra dentro del concepto, podés empezar por nuestra guía sobre qué es el EPP y volver después.

¿Qué es la gestión del EPP y por qué falla aunque se compre buen equipo?

Gestionar el EPP es ocuparse de todo lo que le pasa al equipo desde que entra a la empresa hasta que se descarta: elegirlo según el riesgo real, entregarlo, registrar la entrega, capacitar en su uso, controlar que se use, guardarlo bien y reponerlo a tiempo.

Falla porque ese recorrido suele repartirse entre compras, administración, Higiene y Seguridad y los supervisores de planta, y cuando nadie es dueño del proceso completo aparecen los huecos. Un equipo certificado que está mal elegido, mal usado o vencido protege lo mismo que ningún equipo.

Planilla de EPP usada por operarios en la industria.

¿Quién es responsable de la gestión del EPP en la empresa?

La obligación de proveer los elementos de protección personal es del empleador, según la Ley 19.587 y el Decreto 351/79 (que dedica un capítulo específico a los equipos y elementos de protección personal). Eso no cambia aunque la tarea se delegue.

En la práctica, el reparto suele ser así: Higiene y Seguridad define qué EPP corresponde a cada puesto, compras adquiere equipos certificados, los supervisores controlan el uso en el día a día y el trabajador lo usa, lo cuida y avisa cuando algo se deteriora. Si querés repasar qué exige la normativa a las empresas de la provincia, lo explicamos en Ley de Higiene y Seguridad en Mendoza: qué exige a las empresas.

Los 10 errores más comunes en la gestión del EPP

1. Comprar el mismo EPP para todos los puestos

Qué pasa en la práctica: se define una dotación estándar (guantes, anteojos, botines) y se entrega igual a todo el personal, sin mirar qué hace cada uno.

Por qué es un problema: un guante pensado para manipular cargas no protege igual frente a un corte que uno anticorte, y no sirve de nada frente a un químico. Lo mismo con los respiradores: el que sirve para polvo no protege contra vapores orgánicos. Es lo que explicamos en la guía de qué respirador necesito según el contaminante.

Cómo se corrige: tomá el kit básico como punto de partida (acá están los 7 EPP básicos que necesita todo trabajador) y sumá lo que pida cada tarea específica. La dotación se arma por puesto, no por empresa.

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2. No tener una matriz de riesgo por puesto y por tarea

Qué pasa en la práctica: el EPP se elige «de memoria» o por costumbre, sin un documento que relacione cada puesto con sus riesgos y con el equipo que corresponde.

Por qué es un problema: sin esa relación no hay forma de justificar por qué se entrega un elemento y no otro, ni de detectar que un puesto quedó mal cubierto cuando cambió la tarea. La elección del EPP tiene que responder a los riesgos relevados en cada puesto.

Cómo se corrige: armá una matriz simple con cuatro columnas: puesto o tarea, riesgo, EPP asignado y norma o certificación que debe cumplir. Revisala cada vez que cambia un proceso, una máquina o un producto que se manipula.

3. No registrar la entrega individual del EPP

Qué pasa en la práctica: el equipo se entrega «de palabra», o se lleva una planilla general que no distingue qué recibió cada persona.

Por qué es un problema: la Resolución 299/2011 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo creó la «Constancia de Entrega de Ropa de Trabajo y Elementos de Protección Personal» y establece que se completa un formulario por cada trabajador. Sin ese registro, si hay un accidente o una inspección, la empresa no puede demostrar que cumplió con la provisión.

Cómo se corrige: un registro por trabajador, con el detalle de cada elemento, la fecha y la firma de recepción. Abajo explicamos qué datos lleva y cómo completarlo.

4. Entregar el EPP sin capacitar en su uso

Qué pasa en la práctica: se entrega el equipo en una charla de cinco minutos, o directamente se deja en la mesa de entradas.

Por qué es un problema: un arnés bien certificado pero mal colocado no cumple su función. Un respirador no sella si hay barba o el ajuste es incorrecto. Los guantes que se usan un talle más grande «porque son más cómodos» terminan enganchándose en máquinas. La capacitación también es una obligación del empleador (artículo 9, inciso k de la Ley 19.587) y puede dejarse registrada.

Cómo se corrige: capacitación práctica, con el equipo en la mano: cómo se coloca, cómo se ajusta, cómo se limpia, cómo se sabe que está dañado. Registrá la capacitación igual que la entrega.

5. No definir un criterio de reposición

Qué pasa en la práctica: «se cambia cuando se rompe» es la regla de hecho.

Por qué es un problema: eso no es un criterio de gestión, es esperar a que falle. Cascos, filtros, arneses o guantes anticorte pierden capacidad de protección por tiempo, uso y exposición, aunque a simple vista parezcan en buen estado.

Cómo se corrige: definí por escrito, para cada tipo de EPP, cada cuánto se inspecciona y bajo qué condiciones se repone (fecha, horas de uso, estado, indicación del fabricante). El detalle por elemento lo desarrollamos en ¿Los EPP vencen? Cuándo reemplazar filtros, cascos, arneses y más.

6. Elegir el EPP por precio antes que por certificación y adecuación a la tarea

Qué pasa en la práctica: se compra lo más barato que «parece lo mismo».

Por qué es un problema: un elemento sin la certificación que corresponde, o con una norma que no es la del riesgo del puesto, puede fallar justo cuando se lo necesita. Con el calzado se ve mucho: no es lo mismo una norma que otra, y elegir mal es una de las causas más repetidas de lesiones evitables (lo detallamos en IRAM 3610 vs IRAM 3703 y cómo elegir el correcto).

Cómo se corrige: comparar por costo total, no por precio unitario: vida útil, frecuencia de reposición y nivel real de protección. Un equipo más barato que se repone tres veces más seguido no sale más barato.

7. No adaptar talles y modelos a la diversidad del personal

Qué pasa en la práctica: se compra un solo modelo y un rango acotado de talles.

Por qué es un problema: el equipo que no calza genera roces, limita el movimiento y, tarde o temprano, termina sin usarse. Pasa seguido con el personal de contextura menor y con las trabajadoras, a quienes muchas veces les quedan grandes los guantes, los chalecos o el calzado.

Cómo se corrige: pedí el talle antes de comprar, tené variedad de talles y, cuando el puesto lo exige, modelos pensados para esa contextura. Probar antes de comprar en cantidad evita bastante desperdicio.

8. Almacenar el EPP en condiciones que aceleran su deterioro

Qué pasa en la práctica: equipos apilados en un depósito húmedo, al sol directo o cerca de productos químicos.

Por qué es un problema: los materiales de guantes, arneses, cascos y filtros se degradan con la humedad, el calor y la luz, aunque el equipo nunca se haya usado. En Mendoza, con veranos de calor y sol intensos, un depósito sin ventilación puede acortar la vida útil de un equipo todavía en su envase.

Cómo se corrige: un lugar seco, ventilado, protegido de la luz directa y alejado de solventes y combustibles, y respetando las indicaciones de almacenamiento del fabricante. Los filtros y equipos sellados se guardan en su envase original hasta el momento de usarlos.

9. No hacer seguimiento de fechas de vencimiento y vida útil

Qué pasa en la práctica: nadie sabe cuándo se fabricó o se entregó cada elemento.

Por qué es un problema: arneses, filtros de respiradores, cascos y otros elementos tienen una vida útil definida por el fabricante. Si nadie la controla, el vencimiento aparece en una auditoría o, peor, cuando el equipo falla en uso.

Cómo se corrige: una planilla o cronograma de inspección con fecha de fabricación o de entrega y fecha prevista de reposición. Si ya tenés el registro de entregas por trabajador, esa misma base te sirve para calcularlo.

10. Dejar el control de uso diario fuera del radar de los supervisores

Qué pasa en la práctica: la empresa compra bien, entrega bien, y después nadie mira si se usa.

Por qué es un problema: hay una brecha entre lo que la empresa provee y lo que pasa en el piso de planta. Los protectores auditivos son el ejemplo clásico: se entregan, se guardan en el bolsillo y no se usan. Si querés ver qué corresponde en ese caso, mirá cómo elegir la protección auditiva según la norma IRAM.

Cómo se corrige: que el control de uso sea parte de la tarea del supervisor, con una ronda breve y registrada, y con un procedimiento claro para cuando alguien no cumple. La gestión del EPP no termina en la entrega.

Botines de marca Boris con toma inferior para ver la pisada del zapato de seguridad.

¿Es obligatorio registrar la entrega de EPP?

Sí. La Resolución SRT 299/2011 creó la «Constancia de Entrega de Ropa de Trabajo y Elementos de Protección Personal» y dispone que se complete un formulario por cada trabajador. Para cada elemento se registra qué producto es, la marca, si tiene certificación obligatoria a la fecha de entrega (SI o NO), la cantidad y la fecha de entrega.

Además, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo habilitó que ese registro se haga de forma digital, con las Disposiciones de la Gerencia de Prevención 2/2021 y 3/2022, que fijan estándares para el registro, la validación, el almacenamiento y el acceso a los datos de la constancia.

Si querés ver el paso a paso y el modelo, lo armamos en una nota aparte: planilla de entrega de EPP según la Resolución 299/2011.

ElementoQué revisarQué define la reposición
CascosFisuras, golpes, decoloración, estado del arnés internoFecha de fabricación y vida útil que indica el fabricante; cualquier golpe fuerte
Arneses y cabos de vidaCintas, costuras, hebillas, herrajes, etiqueta legibleVida útil del fabricante; se retira de servicio tras una caída o ante cualquier daño
Filtros y cartuchos de respiradoresFecha de vencimiento en el envase, olor, resistencia al respirarVencimiento del envase y tiempo de exposición; una vez abiertos, saturación
GuantesCortes, perforaciones, endurecimiento, pérdida de agarreEstado visible y, en guantes químicos, degradación según el fabricante
Calzado de seguridadSuela, puntera, costuras, plantillaDesgaste, puntera expuesta, suela despegada
Protección ocularRayones, deformaciones, ajustePérdida de visibilidad o daño en el marco
Protección auditivaAlmohadillas, banda, tapones deformadosTapones descartables: cada uso; copas: estado de almohadillas

Para el detalle por elemento y las señales de que ya dejó de proteger, está la nota ¿Los EPP vencen?

¿Cómo cambia la gestión del EPP según el rubro?

Bodegas y agroindustria

La estacionalidad manda: en vendimia y cosecha entra personal temporario, y cada persona que ingresa necesita su dotación, su talle, su capacitación y su registro de entrega desde el primer día. Hay que sumar riesgos particulares como ruido en líneas de embotellado, productos químicos de limpieza y agroquímicos, que piden guantes y protección respiratoria específicos.

Minería, petróleo y gas

Es común que el cliente o la operadora pidan a sus contratistas documentación sobre el EPP, así que el registro y el seguimiento de certificaciones y vencimientos pesan más. Los riesgos suelen ser múltiples (altura, atmósferas peligrosas, fuego), y ahí cuenta mucho la protección respiratoria y la indumentaria técnica.

Construcción y metalúrgica

La alta rotación de personal y de obras complica el registro y la reposición. Además, hay desgaste fuerte de calzado, guantes y protección ocular, y tareas como soldadura o amolado que requieren elementos específicos.

¿Qué pasa si un trabajador no usa el EPP que le entregaron?

La empresa tiene que poder demostrar tres cosas: que entregó el EPP adecuado, que capacitó en su uso y que controló el cumplimiento. El incumplimiento del trabajador debe quedar documentado dentro del sistema de gestión, y las medidas a aplicar conviene definirlas con el responsable de Higiene y Seguridad y con asesoramiento legal. La falta de control documentado puede leerse como una falla de supervisión de la empresa.

¿Cómo saber si tu gestión del EPP está funcionando?

Para dejar de pensar el EPP como un gasto y empezar a verlo como parte de un sistema de gestión, conviene medir algunas cosas simples:

  • Porcentaje de trabajadores con constancia de entrega al día.
  • Cantidad de reposiciones no planificadas (las urgentes suelen ser síntoma de que no hay criterio).
  • Accidentes e incidentes vinculados a EPP ausente, inadecuado o dañado.
  • Ausentismo por lesiones evitables.
  • Hallazgos de auditoría relacionados con EPP.

Cuando se miden, es más fácil justificar la inversión y detectar a tiempo dónde está fallando el proceso.

Asesoramiento y provisión de EPP certificado en Mendoza

En SEMPRE trabajamos todos los días con responsables de Higiene y Seguridad de construcción, minería, petróleo y gas, bodegas, metalúrgica y agro. Somos distribuidores oficiales de Bosch y de Dräger, y podemos ayudarte a revisar tu dotación actual, armar un criterio de reposición y elegir equipos certificados para cada puesto.

Mirá el catálogo de EPP o escribinos por WhatsApp y te asesoramos.

Esta nota es informativa y no reemplaza el asesoramiento del responsable de Higiene y Seguridad de tu empresa.

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